img: EWS de Gandhinagar, sector 24, en 1978 y en 2000. fuente: KALSARIYA, SUNITA; Apropiating one’s space, CEPT University Research Thesis, Ahmedabad 2001.
La EWSHC fue creada en 1978 por el Gujarat Housing Board (promotora pública de vivienda social del estado de Gujarat), como barrio para los sectores más desfavorecidos de la ciudad. Se planteó como un campo prácticamente homogéneo de unidades mínimas, siguiendo criterios de estricta racionalización.
Se construyeron 664 viviendas mínimas, de 22,75 m2 cada una, con una habitación, una cocina y un baño. Las viviendas se dispusieron en pequeñas agrupaciones de entre tres y seis unidades, siempre en torno a un patio común. En cada una de estas agrupaciones se mezclaron a propósito a familias de distintas castas e incluso religiones, todas ellas de escaso poder adquisitivo.
Estas agrupaciones se dispersaron homogéneamente en unas cinco Ha de terreno, dejando como espacio público una cierta trama diagonal de huecos intersticiales muy indefinida y escasamente jerarquizada.
Hoy, 30 años después, el barrio ha sufrido una transformación completa a manos de sus habitantes. A través de ampliaciones en altura, invasiones de los espacios públicos más residuales y de la reagrupación de unidades por familias, castas y gremios, los vecinos del sector 24 han ido reconfigurando continuamente su entorno, adaptándolo a un contexto de necesidades altamente variable.
En este contexto, el hábitat es entendido como un proceso, y no como un objeto
Existe aquí una continua negociación entre los espacios privados y el espacio público. Aquel va conquistando terreno con distintos niveles de consolidación –comienza con la acumulación de objetos que tras cierto tiempo ocupando un lugar pasan a ser habituales si nadie dice lo contrario, pasa por la consolidación del espacio ocupado mediante la construcción de límites o fronteras ligeros que se van volviendo más pesados hasta la ampliación de la propia casa que termina por absorber el espacio que poco a poco se ha ido logrando.
Este proceso temporal supone la aceptación por silencio administrativo de la comunidad. La invasión llega hasta donde aún no interfiere con las actividades públicas, como puede ser una servidumbre de paso, el ancho necesario para el paso de animales o vehículos, la presencia de un árbol, etc., dando lugar a una compleja pluralidad no basada en la combinatoria, sino en las propias necesidades de la vida.
El espacio intersticial público gana también en resolución durante este proceso. Por medio de su resistencia o permisividad a cada cambio es capaz de enfocar cada vez más sus necesidades, y de ajustarse siempre a los usos y las actividades reales. Durante un periodo largo las modificaciones tienen escasa consolidación y pueden considerarse ‘blandas’, abiertas a reajustes, por lo que el balance público-privado tiene un amplio recorrido de optimización.
Bibliografía:
KALSARIYA, SUNITA; Apropiating one’s space, CEPT University Research Thesis, Ahmedabad 2001.
BASABE, L. y MIGUEL, I. Ciudades líquidas

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